domingo, 31 de marzo de 2013
LAS TIC EN LA FORMACIÓN DE LOS DOCENTES
El docente se enfrenta a inicios del siglo XXI, con una profunda revolución en buena parte de su profesión que comporta cambios básicos en su quehacer. No todos los cambios están producidos por las TIC, aunque estas han contribuido al cambio y a catalizar los otros provenientes de nuevos planteamientos sociales y, también, políticos. Se ha visto en estos cambios una ruptura con los antiguos modos. Esta ruptura se relaciona directamente con las dinámicas sociales que exigen una reforma educativa y presenta una epistemología social que incide en las pautas y prácticas de escolarización y los currículos. Y es el profesor quien debe aprehenderlas e implementarlas.
El rol del profesor ha cambiado y debe cambiar en función, como se ha dicho, no sólo de las TIC, sino también de los nuevos objetivos de la sociedad, que incorporan dosis de mayor igualdad, de posibilidades para todos y no discriminación de nueva especie. Los profesores, como grupo profesional, deben reflexionar sobre el cambio y la incidencia del mismo en el aspecto formativo y, lógicamente, curricular desde los inicios del proceso, pero especialmente a partir de los últimos años de la década de los ochenta
PROFESORADO Y TIC
Resulta evidente que no basta con dotar a los centros con recursos tecnológicos, sino que la motivación, la orientación, los intereses y la formación del profesorado son aspectos imprescindibles para lograr la plena alfabetización digital de los actuales alumnos (futuros ciudadanos).
El docente se ha convertido en la piedra angular para la implantación de la tecnología en los centros escolares. Una fugaz reflexión sobre lo que diariamente se le exige a los maestros puede dar una idea de la susceptibilidad con que éstos han acogido a los nuevos intrusos.
La penetración de las TIC en el ámbito educativo se está llevando a cabo con excesiva timidez; entre las razones que podríamos aludir como motivo de tal lentitud encontramos la existencia de problemas relacionados con la actitud de los profesores hacia los nuevos medios desde perspectivas diversas.
Por un lado hallamos un sector del profesorado que considera a las TIC como competidoras que arrebatan su preponderancia informativa y resultan perturbadoras porque alteran el equilibrio educativo tradicional sustentado en la palabra. Este tipo de profesorado teme que su papel sea sustituido por los programas y medios tecnológicos a su vez, está preocupado porque con las TIC se le escapa el monopolio de la transmisión cultural; la adopción de las posturas expuestas provoca que un gran número de profesores muestren una actitud de patente pasividad ante la tecnología.
Entre los obstáculos que dificultan el uso de las TIC por parte de los docentes, destacamos:
4 El limitado acceso al hardware y al software
4 La escasa ayuda y orientación de la que disponen
4 El reducido tiempo para preparar materiales, programas…
4 La sobrecarga de trabajo que padecen aquellos docentes que conocen el manejo de los ordenadores
4 La poca motivación del profesorado respecto a las TIC, tanto interna como externa
4 La ausencia de revisión de la figura del coordinador de informática en los centros
4 La falta de formación vinculada a proyectos educativos telemáticos concretos
4 La formación excesivamente generalista recibida por los maestros.
En el lado opuesto, se debe señalar la actitud de los docentes delante de la implementación y el uso de las TIC que admiten su importancia y se muestran dispuestos a tomar medidas para su correcta implementación pero se ven desbordados por muchas otras mejoras necesarias en el sistema educativo y encuentran pocos elementos externos que refuercen la importancia del uso de las TIC. Delante de esta situación predomina la indefinición, no el rechazo, y los docentes implicados en la necesidad de generalizar un uso educativo de las TIC se sienten en minoría o con poco soporte para convertir experiencias puntuales en prácticas habituales de nuestro sistema educativo.
Por lo tanto, frente a las TIC parece que los maestros pasarán a ser unos tutores que cumplirán en gran medida la función de ordenar la información, dirigir al alumnado hacia donde pueda encontrarla y hacerles notar la diferencia de calidad entre las diferentes informaciones. Es decir, ejercerán una tutoría direccional y de intercambio entre el alumno y los conocimientos que tienen que aprenderse.
En el hoy educativo, necesitamos que los docentes adopten nuevos roles, como serían los de: colaborador (que tendrá que trabajar en red), participante y corresponsable de diversos proyectos, organizador, investigador (abierto a la experimentación tanto en las formas de trabajar como en los productos y nuevos servicios que puedan aparecer en TIC), orientador, educador, mediador, motivador, estimulador y guía del aprendizaje, evaluador de instrumentos y programas diversos, usuario y creador de recursos, etc.
La incorporación de las TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación) en el desarrollo profesional de los docentes es ya una necesidad, ya no se reduce sólo a conocer y manejar equipos tecnológicos. El actual desafío está, sobre todo, en conseguir que los docentes y futuros docentes reflexionen, investiguen y comprendan cómo los estudiantes de hoy están aprendiendo a partir de la presencia cotidiana de la tecnología; cuáles son los actuales estilos y ritmos de aprendizaje de la niñez y juventud, configurados desde el uso intensivo de las TIC, cuáles son las nuevas capacidades docentes que se requieren para enfrentar adecuadamente estos desafíos y qué cambios deben producirse en la práctica escolar para avanzar acordes a los tiempos, a las demandas de la sociedad y a los intereses de los alumnos.
La formación de los profesores supone un desafío que alude directamente a la necesidad de desarrollar y fortalecer las capacidades y competencias que estos requieren para lograr los mejores y más significativos aprendizajes en las actuales generaciones. La tecnología se ha abierto paso en la vida cotidiana más rápidamente que en las aulas, incluso en zonas con servicios básicos deficitarios. La sociedad moderna, paradójicamente, no ha sido capaz de imprimir el mismo ritmo a los cambios que ocurren en educación, en relación a los cambios que emergen en otras áreas del conocimiento.
El reto de los profesores ante las nuevas TIC es de qué manera hará uso de éstas, puesto que se pueden adoptar en tres vertientes, ya sea como apoyo al proceso de enseñanza aprendizaje, como medio para aprender y como objeto de aprendizaje.
El profesor debe estar capacitado en el uso de las mismas, conocer los procesos técnicos y didácticos que se requieren para hacer uso de ellas, con el fin de orientar al alumno en su uso. Asimismo, es importante que a la par del desarrollo del curso se ocupe de dotar al alumno de estas habilidades cognitivas. Asumir que este proceso requerirá mayor esfuerzo de él, que a través de la enseñanza tradicional.
También debe ser guía en el camino del aprendizaje, cuidado que se enriquezca el proceso a través del uso de las tecnologías. Fomentar que éste sea renovado y renovador de enseñanza aprendizaje, donde se empleen en beneficio del desarrollo de competencias que permitan formar individuos para un aprendizaje a lo largo de toda la vida.
Reflexiones
Actualmente, la educación como el instrumento imprescindible que permitirá asegurar un cambio positivo respecto a las TIC y su uso en los diversos contextos. Para ello, resulta vital revisar desde la razón de ser de la escuela y demás instituciones educativas, hasta la formación que necesitamos hoy en día profesionales de la educación, la forma de enseñar y de aprender hasta los medios que utilizamos para ello.
La aparición de las tecnologías en la escuela ha supuesto tener que modificar estructuras, adquirir nuevas competencias, renovar espacios, actualizar herramientas, buscar, analizar y seleccionar información, formar al claustro en TIC, negociar significados, etc.
La tendencia encamina a los centros educativos del futuro a sobrepasar sus límites espaciales, abriéndose a la sociedad, pasando a ser el elemento integrador de la tradicional educación formal y la poderosa educación informal.
A partir de estas consideraciones, entendemos que para integrar y utilizar con eficiencia y eficacia las TIC el formador necesita una buena formación técnica sobre el manejo de estas herramientas tecnológicas y también una formación didáctica que le proporcione un "buen saber hacer pedagógico" con las TIC.
En definitiva, se puede resumir así las competencias en TIC que deben tener los docentes:
ÄTener una actitud positiva hacia las TIC, instrumento de nuestra cultura que conviene saber utilizar y aplicar en muchas actividades domésticas y laborales.
ÄConocer los usos de las TIC en el ámbito educativo.
ÄConocer el uso de las TIC en el campo de su área de conocimiento.
ÄUtilizar con destreza las TIC en sus actividades
ÄAdquirir el hábito de planificar el currículum integrando las TIC
ÄProponer actividades formativas a los alumnos que consideren el uso de TIC
ÄEvaluar el uso de las TIC
La consolidación de las competencias anteriores permitirá al profesorado poder seleccionar aquellas herramientas que le resulten de mayor utilidad a la hora de desempeñar su tarea educativa. Las posibilidades tecnológicas instrumentales que se brindan son múltiples por este motivo, no podemos desaprovechar la oportunidad y debemos mostrar un interés y una motivación creciente hacia éstas ya que, su correcto uso nos permitirá desarrollar procesos de aprendizaje más acordes con los tiempos que corren.
Como remate final, me parece acertado destacar la siguiente cita:
Creo que estamos condenados a ser “modernos”
No podemos prescindir de la ciencia y de la técnica.
El problema consiste en adecuar la tecnología a las necesidades humanas
y no a la inversa como ocurre ahora.
Octavio Paz
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